La Asociación para el Desarrollo Integral de Menores (DIME) ha comenzado hoy a celebrar su mayoría de edad con una Jornada de celebración y formación en la que se ha puesto el foco en el cuidado y la protección a la Infancia, como llevan haciendo sus fundadores y todos los trabajadores que han pasado por la misma desde su creación.
Como ha subrayado el gerente de la asociación, Pepe Zapata, DIME nació en 2007 con el ánimo de mejorar o implementar lo que ya existía en el mundo del acogimiento residencial de niños, niñas y adolescentes en Castilla-La Mancha. “Ha sido un trabajo arduo llegar hasta aquí”, resaltó, agradeciendo en este sentido el apoyo constante de la Dirección General de Infancia de la Junta de Comunidades.
En esta primera jornada de trabajo, en pro de hacer visible la realidad de la intervención en protección residencial de niños, niñas y adolescentes, han participado expertos de reconocimiento nacional e internacional.
La jornada celebrada en la Cámara de Comercio se ha desarrollado bajo el `Diez + ocho, Creciendo y Acompañándote´.
Atendiendo a los medios de comunicación antes de la jornada, Zapata ha indicado que se trabaja con esfuerzo para que los niños puedan vivir con una familia. “Estamos apostando por el acogimiento familiar especializado, un nuevo movimiento social que se ha creado para atender la necesidad los niños”.
Además, ha subrayado el esfuerzo por la calidez y cercanía con los niños para que puedan vivir una vida “lo más natural posible”.
Acogimiento en familia desde DIME
En la jornada participó la directora general de Infancia y Familia, Inmaculada Tello, quien ha resaltado el compromiso de la Junta con todos los menores que lamentablemente atraviesan situaciones en las que se ven separados de sus familias y hay que darles un apoyo fuera de la familia biológica.
En este sentido, incidió en que siempre se trata de dar al menor un acogimiento en una familia, aunque hay situaciones que requieren que primero haya un acogimiento residencial. Al respecto, alabó la magnífica labor de las entidades de infancia y familia, con unos grandes profesionales muy implicados en el cuidado de los menores, a los que prepara de la mejor forma posible para una vida autónoma para cuando alcancen la mayoría de edad.
Protección de la vida
Por su parte, la delegada provincial de la Junta de Comunidades en la provincia de Ciudad Real, Blanca Fernández, ha lamentado que en esta “sociedad que no es perfecta, como tampoco hay personas perfectas, hay niños y niñas que sufren desprotección, que sufren desamparo, que sufren abusos y violencia”. Son niños que necesitan de la intervención de las administraciones, del Estado, para su protección.
En este sentido, Fernández ha resaltado que todo la inversión que se haga en proteger a los menores está más que bien hecha, sobre todo “hoy que estamos ante el riesgo de tanta deshumanización e individualismo en el que se cuestiona la necesidad de tener que pagar impuestos para proteger a quienes son más vulnerables”.
“No hay ninguna función social más importante en la vida que la protección de la vida, y quiénes son más vulnerables que las personas pequeñas, que los niños, que las niñas. El Estado no merecería llamarse así, si el Estado, la sociedad, no cuida de estos niños y de estas niñas”, ha manifestado la delegada provincial, que criticó la criminalización de estos niños, en concreto de los menores no acompañados (menas) procedentes de otros países.
Indicó Fernández que “la mayoría de los niños que tenemos protegidos son de aquí, han nacido aquí y necesitan protección aquí. Son niños y niñas como nuestros hijos y como nuestras hijas. Por eso todos y cada uno de los euros que le dedicamos a esta política son imprescindibles”, afirmó, detallando que en la provincia de Ciudad Real hay con 131 plazas de acogimiento residencial que son esenciales para rescatar de alguna manera a esos niños y a esas niñas y darles la oportunidad de una vida normalizada.